Nadie puede estar completamente solo, nos necesitamos los unos a los otros, pero hay veces en las que cada persona necesita estar en soledad para encontrarse realmente con uno mismo, pues nadie conoce tan bien a alguien como si mismo.
¿Quien no se ha sentido solo alguna vez? ¿Quien no ha necesitado estarlo en ocasiones? ¿Quien no ha soportado la sensación de estar solo rodeado de gente?
Pues bien, yo una vez estuve sola, obviamente siempre he tenido a mi familia, la razón más importante de mi vida, pero yo he saboreado la soledad de levantarme por las mañanas de la cama, salir ahí fuera, y no tener a nadie.
Que nadie te hable, ni te mire como si en ese momento no existieses, que todo el mundo te rechace, que hasta quien te quería en su momento sea incapaz de estar a tu lado, y no te sientas arropada ni querida hasta la hora de regresar a casa. Se lo que es.
Y no se lo deseo ni a mi peor enemigo, pues lo recuerdo como los peores días de mi vida.
Pero el tiempo pasa, y cada piedra del camino con la que tropiezas te hace madurar, y descubres que hay cosas muchísimo peores que la soledad. Un día despiertas y te das cuenta de que las personas que salvaban esa sensación de soledad que te ahogaba, en realidad, solo iban a dejar que te ahogaras, pues es duro llegar a la conclusión de que cada uno solo busca su propio interés.
Ya no me da miedo la soledad, quizá no del todo, pero nunca pensé que podría llegar a decir esto después de tanto. He aprendido a sobrevivir un poco conmigo misma sin depender de nadie, sin temor constante a esa sensación.
Realmente en este mundo de hipocresía, envidia e interés, solo importa tu familia y tu, sobre todo tu.
"Observo mí alrededor, no esta ni la realidad,
solo veo vestida de blanco a la soledad,
nos miramos y le pregunto
¿me puede abrazar usted?
Y pasa por mi cuerpo,
como un fantasma a una pared."
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